En el entorno empresarial contemporáneo, la función de investigación ha trascendido su rol tradicional como herramienta reactiva para convertirse en el motor de la ambidestreza organizacional: la capacidad crítica para proteger el valor actual mediante la explotación de los recursos existentes y, simultáneamente, crear valor futuro a través de la exploración de nuevas oportunidades.
Image generativa: La función de investigación en sus vertientes Exploración y Explotación.
En un contexto hipercompetitivo, la habilidad para investigar sistemáticamente el entorno externo y los procesos internos permite a las empresas adaptarse, innovar y construir una ventaja competitiva sostenible. Este informe analiza en profundidad el alcance, la implementación y la importancia vital de la función de investigación, demostrando por qué es una inversión indispensable para la resiliencia y el éxito a largo plazo.
Definir con precisión el alcance de la función de investigación es un imperativo estratégico. Una comprensión integral de sus dimensiones permite a la organización alinear sus esfuerzos investigativos con sus objetivos a largo plazo, abarcando tanto la optimización de sus operaciones internas (explotación) como su adaptación proactiva al entorno externo (exploración). Esta doble perspectiva asegura que la empresa no solo opere con máxima eficiencia, sino que también se mantenga relevante e innovadora.
La investigación interna actúa como un poderoso mecanismo de explotación, enfocado en la mejora continua, la eficiencia y la mitigación de riesgos. Su objetivo es optimizar y proteger los recursos existentes, garantizando que la organización funcione de manera robusta y ética. Esta dimensión abarca áreas críticas:
Complementando la visión interna, la investigación externa funciona como un mecanismo de exploración, centrado en la innovación, la adaptación al mercado y la identificación de nuevas oportunidades. Esta dimensión permite a la organización mirar más allá de sus fronteras y anticiparse a las dinámicas del entorno.
La definición estratégica de estas dos dimensiones debe estar respaldada por evidencia tangible que demuestre su valor.
La justificación de la función de investigación como pilar estratégico, y no como un mero centro de costos,
exige fundamentar su valor
en datos concretos. Las decisiones estratégicas deben basarse en evidencia medible. Esta sección presenta
estadísticas clave que demuestran el
impacto tangible de la investigación en la mitigación de pérdidas, el fomento de la competitividad y la
mejora de la eficiencia organizacional.
Un estudio sobre el impacto de la innovación en las mypes revela una conexión directa entre la investigación orientada a la innovación y el rendimiento empresarial:
El sector farmacéutico ilustra la crítica interdependencia entre exploración y explotación. Un análisis de Deloitte revela una dramática caída del retorno sobre la inversión (ROI) en I+D, que pasó del 10.1% en 2010 a solo el 1.8% en 2019. Esta tendencia se explica por un aumento del 70% en el costo de desarrollo de nuevos fármacos y una reducción del 54% en el pico de ventas promedio por terapia. Este escenario demuestra que un alto riesgo y un bajo retorno en la exploración (I+D) deben ser compensados con una explotación interna (optimización de procesos) altamente eficiente para garantizar la sostenibilidad del negocio.
Dada la contundente evidencia de su impacto, es crucial entender cómo implementar y aplicar correctamente esta función para maximizar sus beneficios.
La efectividad de la función de investigación no depende de su existencia, sino de una implementación estructurada, metódica y respaldada por la alta dirección. Un marco de gobernanza sólido y una metodología clara son esenciales para garantizar que las investigaciones sean legítimas, objetivas y generen valor. Esta sección detalla los principios rectores, las fases del proceso y los indicadores clave para medir su éxito.
Para asegurar su legitimidad y eficacia, toda investigación interna debe regirse por principios fundamentales, como los delineados en la norma ISO 37008. Estos principios sostienen la credibilidad del proceso:
En la supervisión de este marco, el Comité de Auditoría juega un rol clave, con la responsabilidad de vigilar la efectividad del control interno y dirigir investigaciones especiales, asegurando así la independencia y el rigor necesarios.
Un proceso estructurado, como el descrito en la norma ISO 37008, garantiza la coherencia y la calidad de los resultados. Las fases clave son:
Para justificar la inversión y asegurar la mejora continua, la función de investigación debe medirse con Indicadores Clave de Desempeño (KPIs) alineados con los objetivos estratégicos.
Imagen: El Balanced Scorecard haciendo un seguimiento estadístico de los KPIs del modelo de gestión de la calidad. BSC es una herramienta valiosa en la presentación de los resultados de la investigación.
La correcta implementación de estos procesos y su medición sistemática subrayan el profundo valor estratégico que la función de investigación aporta a la organización.
Al consolidar los argumentos presentados, queda claro que la importancia de la función de
investigación trasciende la resolución de
problemas. Se posiciona como un motor fundamental para el éxito sostenido de la organización, impulsando
tanto su capacidad de defenderse de
amenazas como su habilidad para proyectarse hacia el futuro.
Los beneficios estratégicos de una función de investigación robusta son múltiples y se refuerzan mutuamente:
En conclusión, la función de investigación, abordada de manera integral, deja de ser un centro de costos reactivo para convertirse en una inversión crítica en el futuro de la organización. Es el mecanismo a través del cual una empresa aprende, se adapta y evoluciona. Al equilibrar la explotación de sus capacidades actuales con la exploración de nuevas oportunidades, la investigación se convierte en el pilar de la ambidestreza organizacional—la capacidad crítica de una empresa para gestionar simultáneamente la eficiencia de sus operaciones actuales y su adaptación innovadora al futuro. En un entorno global definido por el cambio constante, la capacidad de una organización para investigarse a sí misma y a su entorno es su mayor garantía de resiliencia, sostenibilidad y éxito a largo plazo.